Boca es único

Actualidad 29 de septiembre de 2022 Por ECV
El Xeneize es semifinalista de la Copa Argentina: venció a Quilmes 3-2 y ahora irá con Patronato. La Ibarreta va por el Bi, pelea la Liga Profesional, está clasificado a la Libertadores y se ilusiona con más.
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Por Sergio Maffei

Su tribuna gritó antes del partido. Y festejó después. Así es la vida futbolística de Boca por estos días. Mientras River sufre la peor crisis del ciclo Gallardo, el Xeneize disfruta de eso y de la primavera de la era Ibarra: 12 sin perder, prendido en la Liga, semifinalista de la Copa Argentina, ganador de los dos Súper del año y por ahora campeón defensor de los dos cinturones que ofrece el fútbol argentino. Por eso, no sólo celebró este triunfo 3-2 ante Quilmes que lo mete una vez más entre los cuatro mejores del torneo. Lo que se gozó, en Mendoza, fue el doblete.

 

Boca ganó un partido que tuvo de todo (hasta una demora de 16’ por incidentes en la tribuna de Quilmes). Pero fundamentalmente, Boca ganó por el aporte de sus pibes. Ya no sólo es Luca Langoni, quien entró enchufadísimo y una vez más se anotó con un gol clave, la ventaja final. A él se le sumó Gonzalo Morales, el Toro, que también tuvo su noche inolvidable: primer partido de titular y primer gol en la máxima, el 2 a 1 parcial.

 

Así, en definitiva, va el Xeneize por otra estrella. A pesar de las bajas de peso, de las ausencias seleccionadas, de las lesiones, de los remiendos, todo lo deja atrás. Y ahora irá por Patronato (el que eliminó a River), para seguir su camino al Bi.

 

El que jugaron Boca y Quilmes fue, a todas luces, un partidazo. Principalmente, el primer tiempo. Por las emociones, por las llegadas (13 en total), por los goles, porque no tuvo dueño. Los dos fueron a campo abierto, cambiando golpe por golpe, como si no tuvieran nada que perder y todo por ganar. Que dieron ventajas defensivas, claro que sí: ambos arqueros taparon situaciones clarísimas de gol. Más Javi García que el joven Glellel. El de Boca, incluso tuvo tres, dos a Batista y una a Fede González, que sostuvieron el triunfo parcial de su equipo. Y que también fueron el reflejo de cómo sufrió su última línea, sobre todo por el lado de Aranda-Sandez.

 

Pero el Xeneize, hay que decirlo, se sobrepuso a ese aluvión de Quilmes y también a un arranque en desventaja (gol de Bonetto a los 4’). Sin embargo, esa ventaja inicial le duró solo 180 segundos al Cervecero, porque el Pipa Benedetto hizo lo que quiso tras un córner (la paró de pecho y le dio de volea) y, claro, lo más importante: metió el 1-1. Luego, llegaría el gol de Morales, su emoción, sus lágrimas. Y otro partido...

 

Ya sin el ritmo y la dinámica del primer tiempo, la segunda etapa igual regaló goles. Y mantuvo la incertidumbre en el resultado hasta el final. Pareció liquidarlo Boca con el gol de Langoni, quien definió tras un centro de Morales, intratable en su debut de titular (además pegó dos tiros en el palo).

 

Sin embargo, el Cervecero no entregó la gloria así nomás. Acusó el golpe sí, pero levantó la guardia con el gol de Mariano Pavone (había entrado en el ST por Fede González) y, tras el parate por los incidentes, intentó más de lo que logró.

 

Boca lo controló bien, se adueñó del final con Pol como cerebro, Medina como termómetro y Langoni como punta de lanza, y sus hinchas terminaron cantando contra River y celebrando este súper presente.

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ECV

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